Puelpo

Querer amarte y amarte como me amo yo, lanzado multiplicado y diverso cuando me llevo por delante los parangones de tu sexo siempre intolerable. El universo baja por los detalles de tu mano, sin callarse, brota de los muslos, de la humedad y el tosco ejercicio que a veces creo suficiente. Vos llorás o palpitás la forma de tu regocijo y a veces soy impiadoso con mi sangre y nos conmino a trotar las ruedas del goce, disonante tan desafinado con el mundo allá adelante. No sé si tengo derecho de decir que te toco, tocarte me parece una falacia, nunca te alcanzo o bien sos inagotable y quizás en ese feedback de mentira pervivan y renazcan nuestras voces como solcitos cursis a los que llegamos sin querer queriendo mirando la sorpresa de ese encuentro con una ingenuidad que siempre sabe a nueva y que se nos cuela en la manera y en la periodicidad con que recordamos esas fiebres, que también a la luz de la recordación terminan distorsionándose un poquito, supongo, aunque también eso sucede bajo la manga de esa ingenuidad.
Pienso en tomar mates y acaso vos también, y elegimos cuidadosamente la manera de ejercer el disimulo de lo recién alcanzado. Entonces hablamos del mundo y de cómo nos conocimos y es una suerte, mi querida malquerida, que estés sonriéndome así y entonces yo no puedo ante esa sonrisa y te digo que tengo que salir de la cama, esperando que vos me sigas los pasos o al menos atiendas ese ímpetu, pero no decís nada y luego quedo como vacío de movimiento y te vuelvo a mirar el cómo sonreís y durante el porqué sonreís ya estoy cazando los pájaros, los motores, los caballos que te salen de la piel y pienso, bromeando, que tu boca es una trampa y tu mano sobre mi nuca es la afirmación de que sí, de que sucede que ya no puedo salir de la cama y te brillan los ojos y sabes que? es como si yo no supiera lo que son unos ojos brillando y lo estuviera viendo ahí con vos, acompañando el cuerpo que ejerce tu cuerpo puelpo y no sé por qué de golpe pienso en una foto que te saqué en la que estás hermosa como cada vez que te miro por primera vez con la guitarra teniendo tu sonrisa y el lunar jetoneando la presencia y me nace un calor agudo y hasta casi intento llevar un control de todo lo que pasa y comprendo esa inutilidad al momento de haberlo pensado y claro que no es suficiente pensar y menos cuando siento ahí, Maruja querida, que es ahí justamente donde si te toco no te toco, si me hundo no penetro, pero si me mirás es lo único que me pasa y te amo y claro que lamento que no sea suficiente decirlo y uno elabore estratagemas y altares de la palabra o del juego de la palabra para decir lo mismo que dije la primera vez sin tanta sorna y sin tanto brillo y hasta casi con miedo, porque sí, amarte a vos es inigual como romperme en vos abrazándome inigual como una novedad, como un vestigio de verdad entre tanta palabra mal dicha y peor creída, Maruja alimento, que el ego no nos es prodigioso y en las oficinas del Ello también aceptan abrazos bienparidos y sentir que hay un lugar cuando te abrazo y que yo mismo empiezo desde ahí con los escombros de siempre, redimido al fin por algo que sí se puede tocar como son tus calzas gastadas latiendo, siempre latiendo, y te amo de nuevo y ahora sí no porque sea necesario ni manifiesto sino porque sos vos llegando a lo inevitable.

maru-blanco-negro
Maru on blanc and negr
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